viernes, 24 de julio de 2009

De Cusco a la Paz

Los buses peruanos... compramos un tiquete en una compañía que nos recomendaron, para ir de Cusco a Puno y en efecto el bus era muy bueno, el problema era que los puestos estaban sobre vendidos. Había 18 personas, todas peruanas, que habían comprado sus boletos con anticipación a 15 soles, pero la compañía vio que muchas personas iban a viajar y revendió los pasajes más caros a turistas extranjeros. Total que ese bus estaba lleno de turistas y las personas que habían comprado los boletos antes se pararon al frente del bus y no lo dejaron salir, decían que había que bajar a la gente que estaba en sus puestos, trataron de montarlos en buses separados, pero ellos no querían que los separaran, decían que tenían que pelear, porque eran muchos, porque eso como que pasa todo el tiempo. Luego de como dos horas las parsonas que iban en el bus fueron las que solucionaron el problema, se bajaron unos peruanos, que estaban de visita porque vivían como en Nueva York y convencieron a las personas de que lo importante era que todos llegaramos a Puno y repartieron a la gente en distitos buses, igual hubo algunos que se tuvieron que ir parados. Pero el colmo y eso como que pasa todos los días, o por lo menos eso decía la gente, como que estre más blanco sea uno mejor lo tratan, de hecho el problema es como muy grande; una de las señoras que se montó al bus despues le decía a uno de los que se bajó, que el no entendía, porque no era peruano y el señor muy ofendido porsupuesto, porque sí era, solo que era mono, pero la señora insistía que él no era peruano, que parecía gringo. Pero bueno, llegamos a Puno.

En Puno pasamos solo medio día, vimos las islas flotantes, más bonito, luego nos comimos nuestro último almuerzo peruano y nos fuimos para la Paz. Nos habían dicho que el bus era directo, pero no lo era, aquí siempre mienten con esas cosas, es terrible, pero bueno, pasamos la frontera fácil, nos cambiamos de bus en Copacabana y luego seguimos para la Paz, hay un pedazo en que toca pasar el Titikaka, ahí uno se baja y coge un botesito y el bus pasa como en un ferry y uno se monta otra vez y listo, dos horas después estábamos en la Paz.

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