jueves, 30 de julio de 2009

Uyuni

Y llegamos a la Paz a descansar y no hicimos mucho más, Olga reveló foto, y me corté el pelo (más) y ya. Luego decidimos hacer una sola cosa en Bolivia porque ya no teníamos plata, entonces nos fuimos para Uyuni a ver el Salar de Uyuni, nos fuimos en el tour más caro que nos encontramos, bueno el más caro no pero sí uno bien costoso, pero confiable y nos fue muy bien, pasamos tres días en el disierto, nos quedamos en un hostal hecho de sal, vimos muchas lagunas y flamencos y nuestro guía resultó buenísimo, llegaba de primero a todo lado y nos conseguía las mejores cosas. Lo malo fue que nos tocó pasar un día en Uyuni y allá no hay nada y hace muuuuucho frío y nos tocó salirnos del hotel a las 12, almorzamos y luego pasamos toda la tarde metidas en un restaurante lo más de entretenido, tomando cerveza para que el tiempo se nos pasara más rápido, y les caímos bien a unas señoras que estaban ahí y entonces nos contaron un montón de cosas de Bolivia y nos dieron más cerveza y salimos lo más de contentas a las 10 de la noche a coger el tren que nos llevó a Vilazón.

viernes, 24 de julio de 2009

De Cusco a la Paz

Los buses peruanos... compramos un tiquete en una compañía que nos recomendaron, para ir de Cusco a Puno y en efecto el bus era muy bueno, el problema era que los puestos estaban sobre vendidos. Había 18 personas, todas peruanas, que habían comprado sus boletos con anticipación a 15 soles, pero la compañía vio que muchas personas iban a viajar y revendió los pasajes más caros a turistas extranjeros. Total que ese bus estaba lleno de turistas y las personas que habían comprado los boletos antes se pararon al frente del bus y no lo dejaron salir, decían que había que bajar a la gente que estaba en sus puestos, trataron de montarlos en buses separados, pero ellos no querían que los separaran, decían que tenían que pelear, porque eran muchos, porque eso como que pasa todo el tiempo. Luego de como dos horas las parsonas que iban en el bus fueron las que solucionaron el problema, se bajaron unos peruanos, que estaban de visita porque vivían como en Nueva York y convencieron a las personas de que lo importante era que todos llegaramos a Puno y repartieron a la gente en distitos buses, igual hubo algunos que se tuvieron que ir parados. Pero el colmo y eso como que pasa todos los días, o por lo menos eso decía la gente, como que estre más blanco sea uno mejor lo tratan, de hecho el problema es como muy grande; una de las señoras que se montó al bus despues le decía a uno de los que se bajó, que el no entendía, porque no era peruano y el señor muy ofendido porsupuesto, porque sí era, solo que era mono, pero la señora insistía que él no era peruano, que parecía gringo. Pero bueno, llegamos a Puno.

En Puno pasamos solo medio día, vimos las islas flotantes, más bonito, luego nos comimos nuestro último almuerzo peruano y nos fuimos para la Paz. Nos habían dicho que el bus era directo, pero no lo era, aquí siempre mienten con esas cosas, es terrible, pero bueno, pasamos la frontera fácil, nos cambiamos de bus en Copacabana y luego seguimos para la Paz, hay un pedazo en que toca pasar el Titikaka, ahí uno se baja y coge un botesito y el bus pasa como en un ferry y uno se monta otra vez y listo, dos horas después estábamos en la Paz.

martes, 21 de julio de 2009

Machupichu me ha gustado más desde la distancia que estando allá. Lo primero es que para llegar allá toca viajar casi un día y eso que contratamos un tour; salimos de acá como a las 8:30 en un bus, con 10 personas más, estaba un poco desorganizada la cosa, el conductor ni siquiera había tanqueado el carro, pero bueno, al fin llegamos a un sitio en medio de la nada llamado Santa Teresa, que parece como dos calles a lado y lado de la carretera donde la gente para a comer, el almuerzo no estuvo bueno, lo cual me sorprendió porque hasta ahora todo lo que me habían dado en Perú me había sabido delicioso; comí carne asada con papas, tomate y arroz, eso fue como a las 2:30, tal vez más tarde, de ahí uno sigue hasta la estación del tren en hidroeléctrica. Los boletos estaban sobrevendidos, así que nos tocó irnos paradas, junto con toda la gente que venía con nosotros, finalmente nos sentamos en el corredor. El tren es una cosa loca, en general la llegada a Machupichu es muy desordenada, paraba cada tanto y de vez en cuando retrocedía. Llegamos como a las 6 a Aguas Calientes, que parece ser un lugar que solo vive del turismo, todo es carísimo y la comida no es tan buena, aunque estaba mejor que en Santa Teresa. La habitación que nos dieron estuvo buena, las camas estaban cómodas y con buenas cobijas, lo único malo es que a mí no me salió agua caliente de la ducha, a Pili sí. Al dia siguiente salimos a las 4:20 rumbo a las ruinas, toca subir una montaña, llegué faltando un cuarto para las 6 a la entrada. Ahí me vi con Pili que se vino más despacio que yo. La entrada fue muy bonita, sobretodo porque no había mucha gente adentro, entonces se podía ver el lugar con tranquilidad, aunque estaba oscuro porque allá no sale el sol sino hasta las 7 o algo así, lo cual es muy bonito, siento que fue el momento más especial de todos, porque de repente las piedras toman un colorcito amarillo, se ven los rayos de sol de verdad, así como uno los pinta cuando está chiquito en el colegio, y, lo mejor de todo, uno se calienta como los animales de sangre fría, porque las ruinas están en medio de muchas montañas, está escondida y precisamente por eso es tan difícil llegar allá. El guía estuvo muy bueno, sabía quechua y era lo más de simpático, lo único es que ya estaba muy cansada así que me distraí resto y ya se me olvidó muchas de las cosas que dijo. Lo único que recuerdo es que según la moral inca no seas mentiroso, no seas perezoso y no seas ladrón; trabaja, aprende y ama; muy bonito, ahora sí puedo comprarme una cruz del sur y colgarmela del cuello. La salida no fue tan chévere, porque aunque el recorrido por las ruinas es libre los callejones tienen sentido, así como las calles lo tienen para los carros y uno no se puede meter en contravía; nos demoramos casi una hora retornando al punto de entrada. Nos bajamos corriendo porque no teníamos mucho tiempo y a Pili le estaba doliendo la rodilla, la tiene malita otra vez, llegamos justo a tiempo para comprar algo de comida antes de irnos y así no tener que comer feo en Santa Teresa. El viaje de vuelta estuvo bueno, nos dieron tiquetes de tren numerados y nos pudimos sentar, además el señor del bus era más simpático que el que nos trajo ayer.

domingo, 19 de julio de 2009

Vayan a Perú a Comer

Una de las cosas más ricas de Perú ha sido la comida, es increible y la gente que decía que nos íbamos a morir de hambre, pues no, no hemos hecho sino comer, porque además no es muy caro, así que nos hemos propuesto probar cuanto plato típico nos encotramos. En Perú fuimos muy felices, pero no nos podíamos quedar para siempre y ahora en Bolivia, la comida no es tan rica y nos ha caido como mal.

Ropa mojada

Nos pasó algo terrible en Arequipa. El último día que estuvimos, dejamos lavando la ropa y nos dijeron que nos la entregaban por la tarde, pero fue falso, cuando llegamos a las seis de la tarde, apuradas porque teníamos que coger el bus a Cusco, nos dimos cuenta de que la ropa no estaba lista, estaba toda mojada y habíamos pagado como 30 soles entre las dos y luego de que nos quejamos solo nos devolvieron 8 y nos tocó empacar esa ropa mojada y luego en Cusco pagar 4 soles por killo para que nos la secaran. Pero bueno, pronto volveré a tener ropa, de hecho tengo que ir por ella en este instante

El Cañón del Colca


Llegamos muy cansadas a Arequipa y se nos ocurrió irnos de caminata por el Cañón del Colca. El bus nos recogió en el hostal a las tres y media y nos llevó hasta un sitió donde se pueden ver cóndores, !y sí los vimos¡ había tres. Por el camino Olga se enfermó, le dio soroche, eso de la altura le da como duro, pero bueno a medida que fuimos descendiendo se fue mejorando, cuando empezamos a caminar ya estaba bien. Caminamos siete horas ese día, primero hasta un pueblito que queda dentro del cañón, luego hasta unas cabañas donde pasamos la noche. Fue bonito, íbamos con un grupo muy chevere y la comida que nos dieron estuvo hasta rica, al otro día subimos para salir del cañón que fueron otras tres horas caminando y bueno luego en el tour nos llevaron a ver otrs cosas pero ya estábamos como cansadas, hasta ahora lo que más me ha gustado de todo.

sábado, 18 de julio de 2009

Los buses peruanos

En Perú hay muchos buses de todos los colores y sabores y precios y nosotras, de tontas, para viajar de Lima a Arequipa nos montamos en uno muy barato y fue horrible, era super incómodo y olía feo. Tan mala fue la cosa que cuando legamos a Arequipa Olga me dijo que ella no se quería quedar, que nos fueramos de una vez para Cusco, que ella quería llegar a un lugar donde se pudiera quedar varios días porque estaba muy cansada, pero bueno, luego se calmó y terminamos pasando como 4 días en Arequipa, aunque no descansamos nada, nos fuimos al Cañón del Colca y caminamnos mucho y ahora nos duelen las piernas, pero estuvo muy bonito. Ahora nos vamos para Cusco esta vez en un bus más caro y menos feo...espero.